- China impone aranceles antisubvenciones a los productos lácteos de la UE de entre el 21,9 % y el 42,7 %.
- Los aranceles se aplican a la leche, la nata y una amplia gama de quesos.
- Pekín considera que las subvenciones de la UE han distorsionado la competencia y perjudicado a los productores locales.
El mecanismo arancelario y los argumentos de Pekín
Las autoridades comerciales chinas han anunciado la introducción de aranceles antisubvenciones provisionales sobre los productos lácteos importados de la Unión Europea. La nueva normativa entró en vigor el 23 de diciembre y prevé tipos que oscilan entre el 21,9 % y el 42,7 %, si bien a la mayoría de los exportadores europeos se les ha aplicado un tipo de alrededor del 30 %.
El alcance de los aranceles abarca tanto productos básicos, como la leche y la nata, como los quesos frescos y curados, incluidos los productos amparados por indicaciones geográficas. El Ministerio de Comercio chino señala que las subvenciones aplicadas en la UE han provocado una reducción de los precios de los productos importados y han causado un perjuicio significativo a los productores nacionales de leche. El nivel de los aranceles se ha diferenciado en función del grado de cooperación de las empresas del sector lácteo de la UE durante el procedimiento de investigación.
Desde la perspectiva de Pekín, la decisión tiene carácter proteccionista y es conforme a las normas de la Organización Mundial del Comercio. En la práctica, sin embargo, los aranceles elevan significativamente el coste de los productos lácteos de la UE en el mercado chino, lo que limita su competitividad frente a proveedores de otras regiones del mundo.
Repercusiones para la UE y contexto geopolítico más amplio
La Comisión Europea ha criticado la decisión de China, considerándola desproporcionada y basada en premisas económicas dudosas. Bruselas subraya que los mecanismos de apoyo a la agricultura de la UE son transparentes y conformes a los compromisos internacionales, y que los propios aranceles pueden sentar un precedente peligroso para el comercio mundial de alimentos.
Para el sector lácteo europeo, las consecuencias pueden ser significativas. China es uno de los mercados clave para parte de los productores, especialmente en el segmento de los quesos y los productos de mayor valor añadido. Los elevados aranceles pueden provocar una caída de los volúmenes de exportación, presión sobre los precios en los mercados alternativos y un deterioro de la rentabilidad de los productores.
La decisión se inscribe en el contexto más amplio del creciente conflicto comercial entre la UE y China. Tras anteriores disputas sobre los vehículos eléctricos, el brandy y la carne de cerdo, el sector agroalimentario se convierte en otro ámbito utilizado en las negociaciones económicas. Como consecuencia, aumenta la incertidumbre regulatoria y las empresas de ambas partes se ven obligadas a tener en cuenta el riesgo político en sus estrategias comerciales.

